Tenía que ser allí, en EEUU, donde las proporciones no tienen nada que ver con lo habitual en esta parte del planeta.
Érase que se era, un reverendo de la localidad de Crossville, en el estado de Tennessee, que decidió cumplir su sueño infantil de tener una casa en el árbol, aprovechando sus conocimientos de arquitectura y 12.000$ de su bolsillo. Pero no ocupó uno, sino varios, y no hizo una humilde cabaña, sino un edificio de 10 pisos y una superficie de unos 3.050 m2. La principal atracción de la zona está para quién pueda necesitarla, y cuenta, entre otras cosas, con cancha de baloncesto, capilla, coro, sala de reuniones… Vamos, que no falta de nada.

